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domingo, 8 de abril de 2012

100 años del Titanic

Mientras subía a bordo del majestuoso barco, una pasajera de primera clase preguntó al muchacho que acomodaba el equipaje: '¿Es verdad que este barco no puede hundirse?'. 'Es cierto, señora -respondió el trabajador-, ni Dios puede hundirlo'. Cuatro días después, tras haber chocado con un iceberg, el barco más glamoroso de hace 100 años desapareció en la oscuridad del océano Atlántico






La noche estaba inusualmente despejada aunque no había luna llena. Un viento helado recorría las aguas del Atlántico Norte. Desde la torre de vigilancia del barco, los vigías Frederick Fleet y Reginald Lee, desprovistos de binoculares, miraban hacia el horizonte sin preocupación.

Cuando el icerberg apareció frente a sus ojos, era demasiado tarde. Fleet gritó: "¡Hielo adelante!", y tocó la campana de alerta tres veces, pero la suerte estaba echada: el Titanic, el barco más majestuoso de la época, chocó contra la masa de hielo y, dos horas y 40 minutos después, se hundió.




Había sucedido lo impensable, el barco que "ni Dios podía hundir" se partió por la mitad y desapareció en medio del océano dejando paso al grito desesperado de quienes no alcanzaron a subir a los botes salvavidas. 

Han pasado 100 años desde que el Titanic zarpó de Southampton (Reino Unido) a Nueva York el 10 de abril de 1912. Era el viaje inaugural, y a bordo se acomodaban algunos de los miembros más distinguidos de la alta sociedad de la época; las portadas de los periódicos se dedicaron por completo a este hecho histórico, pues, con una altura equivalente a un edificio de 15 pisos, peso de 46 328 toneladas y más de 2 000 pasajeros, era la embarcación más majestuosa que hasta entonces se había conocido.

Miles se reunieron a despedir al Titanic, y quienes viajaban en él, ya sea en primera o en tercera clase, fueron considerados como los afortunados que pasarían a la historia. Pero, cuatro días después, el sueño se volvió una pesadilla. 

Según información publicada por el diario español El País, la cifra de pasajeros y supervivientes varía según las fuentes. Una de las cuentas más aceptadas contabiliza el total de 2 228 personas a bordo (lejos de la capacidad del buque: 3 547), 1 343 pasajeros y 885 tripulantes.

Murieron 1 523 personas. Se salvaron 705. De estas, solo 210 eran miembros de la tripulación, lo que indica que esta fue abnegada y trabajó hasta el final. 

La mortandad más alta tuvo lugar entre los pasajeros de tercera clase (75% de bajas). En primera clase se salvó el 60% de los viajeros, aunque solo 31% de los hombres (el 94% de las mujeres y niños). 

En tercera clase, el porcentaje de salvados desciende al 25% (el 14% de los hombres y el 57% de las mujeres y niños). Ser hombre y viajar en tercera fue una pésima opción.

En el centenario de la tragedia, la empresa constructora del barco trata de reivindicar a su obra maestra. Según cientos de investigaciones, el Titanic estaba perfectamente construido; de hecho, era fuerte como un barco de guerra; el único defecto que tuvo fue la arrogancia de sus dueños, quienes insistían en un tiempo récord de llegada y convencieron al capitán Edward John Smith, con años de experiencia, de hacerlo como un tributo a su carrera naval. (YA)

La historia inspiró decenas de películas en todo el mundo




Desde que se hundió el Titanic, han ido apareciendo año tras año películas y documentales que han recreado aquella fatídica noche del 14 de abril de 1912. Su naufragio causó desde un principio tal fascinación que apenas los supervivientes habían tocado el puerto de Nueva York, un cineasta inició el rodaje de la primera película, titulada Salvada del Titanic, filme mudo que se rodó y estrenó en mayo de aquel mismo año. 

Mientras, la Alemania de Hitler hizo también su película: Titanic. El ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, encargó en 1943 un filme en el que tanto la tripulación como los pasajeros ingleses aparecen como cobardes borrachos. El guionista hace que los únicos decentes a bordo sean los de origen alemán, hasta el punto de que la persona que intenta advertir del hielo flotante es un germano. 

Dirigida por James Cameron, Titanic se convirtió en la película más cara de la historia del cine. Con una inversión de más de $200 millones y con la actuación de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, es considerada la reproducción más fiel de la historia. Cameron consultó a varios sobrevivientes e hizo construir un barco casi del tamaño del original para ofrecer al público detalles idénticos. En el centenario del accidente, la película se ha estrenado en 3D.

Museo del Titanic quiere reivindicar a los constructores 







A 101 años de finalizada la construcción en los astilleros de Belfast y 100 años después de su hundimiento, la ciudad irlandesa ha decidido desenterrar esta parte de su historia. El 31 de marzo se inauguró en la capital de Irlanda el imponente centro Titanic, un edificio enorme directamente junto al lugar que dio origen al buque. La ciudad quiere reunir todo lo que pueda ofrecer sobre este legendario barco de vapor. El nuevo barrio Titanic, además de convertirse en destino turístico, contará con oficinas y nuevos edificios de vivienda. Con un presupuesto de más $115 millones, será la mayor atracción del mundo dedicada al buque. Aunque el recuerdo de la tragedia y de las víctimas es parte esencial del proyecto, la idea es hacer hincapié en algo que hasta el momento ha sido olvidado: la construcción del Titanic en Belfast hace más de 100 años fue una obra maestra. "Queremos celebrar y honrar el trabajo de la gente de Belfast de aquel entonces", indicó Clair Bradshaw, jefa de Marketing del lugar. Además, si hay una frase que se repite constantemente en Irlanda del Norte es: "Cuando zarpó de aquí, el Titanic estaba en perfectas condiciones. Los constructores del barco no tuvieron la culpa". El corazón del nuevo edificio, cuya fachada blanca representa el casco del buque y una altura idéntica a la de su proa, mide 27 metros. (DPA)

La última sobreviviente del Titanic murió en 2009




Millvina Dean, la última superviviente del Titanic, murió en 2009, a los 97 años. Dean era una bebé de nueve semanas cuando el famoso transatlántico se hundió en su primer viaje tras haber chocado con un iceberg en medio del Atlántico. Georgetta, la madre de la señora Dean, y Bert, su hermano de 2 años, también sobrevivieron, pero su padre, Bertram, estuvo entre los fallecidos, la mayoría de ellos, víctima de la falta de botes salvavidas en el que fue el mayor buque de pasajeros de la historia.

Su padre vendió todas sus propiedades para comprar cuatro boletos de tercera para embarcarse hacia lo que consideraba una nueva vida en los EEUU. 

Pese a no recordar lo ocurrido, siempre dijo que el hundimiento del Titanic condicionó su vida. "Si no fuera porque el barco se hundió, ahora sería estadounidense", dijo en una entrevista la inglesa. Nunca vio la película de David Cameron ni los numerosos reportajes que se hicieron sobre el barco, por considerarlos "morbosos", y nunca se cansó de contar su historia.

En los últimos años, fue también noticia porque sacaba periódicamente a subasta objetos relacionados con el Titanic para poder pagar el costo de la residencia de ancianos en la que vivía.


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