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martes, 10 de abril de 2012

Se conmemoró hoy en Southampton los 100 años de la salida del Titanic

Con coronas de flores, un minuto de silencio y un convoy de barcos, la localidad portuaria británica de Southampton conmemoró hoy el centenario de la salida del "Titanic" hacia su trágico destino.





Puntualmente, al mediodía, una grabación de la sirena del "Titanic" recordó el momento exacto en que el lujoso crucero zarpó rumbo a Nueva York el 10 de abril de 1912.
En el puerto se habían reunido, entre otros, unos 650 familiares de las víctimas del naufragio, que tuvo lugar en la madrugada del 15 de abril.
La historia de Southampton está estrechamente ligada al "Titanic". De las alrededor de 1.500 personas que fallecieron en el naufragio, unas 550 vivían en esta ciudad portuaria del sur de Inglaterra, la mayoría de las cuales formaban parte de la tripulación.
"Estas conmemoraciones son una buena manera de acercar a los niños de la ciudad el trágico papel de Southampton en esta catástrofe", dijo el consejero del gobierno local John Hannides, citado por la agencia de noticias DPA.
Además de en Southampton, Belfast (donde fue construido el barco) y otras ciudades conmemorarán el centenario del "Titanic" recordando a las víctimas, pero también las cualidades técnicas del transatlántico.
Entre los actos previstos destaca un crucero conmemorativo que llegará en la noche del 14 al 15 de abril al mismo lugar donde el "Titanic" se hundió hace un siglo.
El "Titanic", en aquel entonces el barco más grande del mundo, chocó contra un iceberg y se hundió en la madrugada del 15 de abril de 1912.

El barco que emula el recorrido del Titanic fue sorprendido por una tempestad

El Crucero MS Balmoral, que transitará la misma ruta que había trazado el legendario Titanic con el fin de realizar una misa en el lugar del naufragio, fue sorprendido por fuertes vientos huracanados y las duras condiciones del mar que alteraron la primera parada que iba a realizar el buque, que zarpó el domingo de Southampton.







En conmemoración del centenario de la tragedia, el Balmoral partió del mismo puerto inglés y con el mismo número de 1.309 pasajeros que el RMS Titanic, el cual dejó el Reino Unido un 10 de abril en ruta hacia Nueva York.

Entre el pasaje del buque, en el que hay turistas de 28 países, se cuentan parientes de víctimas y de supervivientes del naufragio, así como expertos en su historia e incluso un grupo belga de música que tocará los mismos temas que amenizaron las veladas en el fatídico viaje de principios del siglo XX.

Asimismo, los menúes que se servirán a bordo del Balmoral, operado por la empresa Fred Olsen, estarán inspirados en las mismas comidas que se sirvieron en el buque de la línea White Star.

El Titanic, que fue creado con la creencia de ser insumergible, se hundió en las heladas aguas del Atlántico, en Terranova, el 15 de abril de 1912, tras chocar contra un iceberg. Unas 700 personas fueron rescatadas pero no hubo suficientes botes salvavidas para el resto.

La historia de los argentinos del Titanic

Un día como hoy, hace 100 años, el barco más famoso y majestuoso que se recuerde, el «RSM TITANIC» zarpaba del puerto de Southampton rumbo a la historia. Exactamente a las 12.15 del mediodía del 10 de abril de 1912, el titánico buque partía hacia Nueva York, con 2.227 personas a bordo, iniciándose así unas de las travesías más trágicas de la historia naval, y la historia más fascinante de los últimos tiempos.





Entre los pasajeros figuran varios latinoamericanos, cuatro de ellos de origen español, que murieron haciendo gala de su caballerosidad y valentía. Entre varios mexicanos y uruguayos hubo una mujer argentina, Violeta Jessop, quien logró sobrevivir no solamente al naufragio del famoso barco. Extraordinariamente, se salvó de otros dos naufragios durante toda su vida.
Nacida en Buenos Aires (en 1887) Violeta fue la mayor de los nueve hijos de un matrimonio de inmigrantes irlandeses. Al morir su padre, siendo ella una niña, regresó a Gran Bretaña y su madre mantuvo a la familia trabajando como camarera en distintas compañías navieras. En 1910 la "White Star Line" contrató a Violeta como parte de la tripulación del barco «Olympic», entonces el más grande y lujoso del mundo, que el 20 de setiembre de 1911, cerca de la isla de Wight (Inglaterra), chocó con el crucero «HMS Hawke».
Sus familiares y amigos convencieron a Violeta de aceptar trabajar en la tripulación del flamante Titanic, que en su viaje inaugural colisionó con un iceberg y en menos de tres horas, naufragó. De 2.227 pasajeros se salvaron 705, entre ellos Violeta. Desde el bote salvavidas vio el hundimiento y soportó 8 horas de angustia y frío hasta ser rescatada por el «Carpathia».
“Me ordenaron que subiera a cubierta”, recordaría Violeta. “De manera calmada, los pasajeros caminaban. Me reuní con otras camareras mirando a las mujeres que abrazaban a sus esposos antes de ingresar a los botes con sus hijos. Un poco después, un oficial del Titanic ordenó que abordáramos el bote. A medida que el bote descendía, un oficial me dio un bebé para que lo cuide. Y me arrojó un bulto al regazo".
Violet protegió a la criatura con el calor de su cuerpo, pero una vez a bordo del «Carpathia», una mujer apareció de repente, le arrebató el bebé y se fue corriendo. "Yo tenía mucho frío y estaba demasiado aturdida para pensar en lo extraño que fue el que esa mujer no se detuviera para decirme 'gracias'”, recordó.
En 1914 fue reclutada como enfermera de la Cruz Roja en el buque «Britannic», que el 21 de noviembre de 1916 se hundió en el Mar Egeo. “De repente oímos un ruido ensordecedor. Todo el salón se levantó de sus asientos. Me trajo recuerdos no tan distantes de la noche aciaga del Titanic”, recordó Violeta. En 55 minutos el barco desapareció. Violeta saltó al mar y se fracturó el cráneo con la quilla del barco pero alguien la tomó de un brazo y la subió a un bote salvavidas.
Durante todas sus aventuras marinas, recibió tres propuestas de viajeros para casarse, uno de ellos un importante magnate de primera clase. Pero ella no aceptó. En 1917 se casó con un marino y se divorció un año después. Sola nuevamente, trabajó en el mar hasta 1929 y en 1950 se retiró a vivir a la campiña inglesa, donde disfrutó de una vida sencilla, criando animales y cuidando un pequeño jardín.
Siendo anciana, recibió la llamada de una misteriosa mujer que se identificó como el bebé al que había ayudado a sobrevivir del hundimiento del Titanic. La supuesta superviviente prefirió preservar su identidad, pero quiso darle las gracias por haberle salvado la vida. Violet nunca supo quién hizo la llamada. Murió a los 84 años, y su cuerpo fue arrojado al mar, que llevaba años reclamándola.
Héroe desconocido. El otro argentino que viajó en el Titanic se llamóEdgardo Andrew, oriundo de Río Cuarto, e hijo de ingleses, quien a los 17 años se fue a estudiar a Inglaterra. En 1912 tuvo que abandonar a su novia, Josey, para establecerse en los Estados Unidos: “Sepa, Josey que me embarco en el vapor más grande del mundo”, es escribió, “pero no me encuentro nada orgulloso, pues en estos momentos desearía que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océano”.
Cuando el barco chocó con el iceberg, logró ponerse un chaleco salvavidas y acomodarse en uno de los botes, pero, viendo a una muchacha desesperada, se lo cedió para después arrojarse al mar. Fue uno de los 1.522 fallecidos en las heladas aguas del Atlántico.
(*) Especial para Perfil.com

lunes, 9 de abril de 2012

Cien años después recrean el increíble hundimiento del Titanic


National Geographic y el director canadiense James Cameron dieron a conocer unaimpactante animación digital que recrea el hundimiento del Titanic.

A menos de una semana del 100° aniversario del histórico naufragio, Cameron presentó el adelanto de un documental que realizó asociado con National Geographic.


En el video se recrea digitalmente el choque contra un inmenso iceberg y las últimas horas de la nave hasta que llegó al fondo del océano.




El video se da a conocer la misma semana que se estrena en la Argentina Titanic 3D. La nueva versión se podrá ver en los cines argentinos el 12 de abril, y se realizó luego de que en 1997 la película Titanic quebrara todos los récords y se convirtiera en el primer filme de la historia en superar los mil millones de dólares de recaudación (cerró en 1.8 mil millones).

El film debutó la semana pasada en Estados Unidos y en algunos mercados seleccionados del mundo, logrando ingresos globales por más de 60 millones de dólares. La conversión del formato 2D al tridimensional tuvo un costo de US$ 18 millones.

domingo, 8 de abril de 2012

Un crucero recrea el viaje del Titanic

El buque crucero MS Balmoral zarpa hoy del puerto de Southampton, en el sur de Inglaterra, para recrear durante doce días el viaje del Titanic, el famoso transatlántico que se hundió en 1912 al chocar contra un iceberg. En conmemoración del centenario de la tragedia, el Balmoral parte del mismo puerto y con el mismo número de 1.309 pasajeros que el RMS Titanic, el cual dejó el Reino Unido un 10 de abril en ruta hacia Nueva York. Entre el pasaje del buque que zarpa hoy, en el que hay turistas de 28 países, se cuentan parientes de víctimas y de supervivientes del naufragio, así como expertos en su historia e incluso un grupo belga de música que tocará los mismos temas que amenizaron las veladas en el fatídico viaje de principios del siglo XX. Durante el crucero, organizado por Miles Morgan Travel con un coste por persona de hasta 5.995 libras (9.518 dólares), habrá diferentes actos para rememorar la odisea del Titanic. 




 El 14 de abril por la noche se celebrará una misa en el lugar donde se produjo el choque con el iceberg y al día siguiente habrá otra en el punto del Atlántico donde se hundió el barco el 15 de abril de 1912. Además, durante el crucero los expertos, entre ellos Philip Littlejohn, nieto de uno de los supervivientes y el único pariente que ha buceado hasta el Titanic, darán conferencias a los viajeros relacionadas con el periplo del barco construido en los astilleros de Belfast. Los menús que se servirán a bordo del Balmoral, operado por la empresa Fred Olsen, estarán inspirados en la comida que se sirvió en el buque de la línea White Star. El chef Dirk Helsig, que se ha documentado sobre los menús de la época, ofrecerá el 13 de abril una cena igual a otra que degustaron los viajeros del buque naufragado, mientras que cada día se servirá un plato de inspiración “titánica”. Miles Morgan, director de la agencia que ha montado el crucero, afirmó que se había tardado cinco años en organizarlo. “En todo momento hemos intentado hacerlo auténtico conforme a la época y para que sea un compasivo homenaje a los pasajeros y a la tripulación que perdieron sus vidas”, dijo.

Cien años después, el 'insumergible' Titanic sigue cautivando la imaginación

La historia del barco que se hundió el 15 de abril de 1912 tras chocar con uniceberg, es un cóctel fascinante: suntuosidad, heroísmo, proeza industrial y una alta dosis de horror





En sólo dos horas y 40 minutos, el moderno buque de la naviera White Star Line salido escasos días antes de los astilleros de Belfast desapareció bajo las heladas aguas del Atlántico Norte, cerca de las costas de Terranova. Más de 1.500 de las 2.200 personas que llevaba a bordo murieron.

"El naufragio del 'Titanic' tuvo probablemente el mismo impacto en su época que los atentados del 11 de septiembre (de 2001) en la nuestra", estimó Philip Littlejohn, nieto de un camarero que sobrevivió al desastre. "Otros barcos se han hundido con muchas más pérdidas de vidas humanas, pero la gente sigue fascinada con el 'Titanic' porque era como un microcosmos de la sociedad de la época", explicó. "También fueel fin de una era. La Primera Guerra Mundial lo cambió todo dos años más tarde", apuntó.

Littlejohn dará una conferencia sobre el naufragio durante un crucero conmemorativo que zarpa este domingo para cubrir la misma ruta que el Titani".

El centenario del hundimiento está igualmente marcado por el estreno en todo el mundo de la nueva versión en 3D de la supertaquillera película de James Cameron Titanic(1997) y de una miniserie británica que ha sido vendida en más de 80 países, así como por la publicación de numerosos libros.

Para Julian Fellowes, autor de los cuatro episodios de la serie para la cadena de televisión ITV, el naufragio del Titanic tiene todos los ingredientes necesarios para una buena historia. "Ocurrió, fue real. Había hombres y mujeres corriendo por las cubiertas del barco, aterrorizados como nuestros extras, y muchos de ellos iban a morir. No puede no conmover", explicó.

Cuatro compositores han escrito obras musicales con ocasión del centenario, entre ellos el ex Bee Gee Robin Gibb. Su Requiem del Titanic será interpretado por primera vez por la Royal Philharmonic Orchestra en Londres el 10 de abril. "El barco fue construido en un momento en que todo el mundo estaba convencido de que se habían dominado los elementos, pero todo el mundo sabe como terminó", señaló recientemente al diario The Times.

Varias ciudades británicas tratan de capitalizar su relación con el Titanic, comoSouthampton, que en su nuevo SeaCity Museum rescata la historia olvidada de sus 549 residentes que murieron en el naufragio, en su gran mayoría empleados. Y Belfast, donde la mayor atracción del mundo sobre el barco acaba de abrir sus puertas en el mismo terreno que antaño albergaba sus astilleros de origen, Harland and Wolff.

"Titanic Belfast", un resplandeciente edificio de seis pisos formado por cuatro proas a escala real, recrea la historia del buque desde su concepción durante el 'boom' industrial de la capital norirlandesa hasta su trágico naufragio, y también sus repercusiones.

Para Stephen Cameron, cofundador de la sociedad histórica Belfast Titanic Society, el renovado interés por el Titanic se remonta a 1985, cuando se descubrieron los restosque ahora, al cumplirse 100 años del desastre, pasan a estar bajo la protección de la UNESCO como patrimonio cultural subacuático.

"Antes había muy poco interés", subraya el autor de Titanic: Belfast's Own, y organizador de visitas en la capital norirlandesa. "Al principio, había días que teníamos dos personas en el autobús. El año pasado, tuvimos 1.200 en dos semanas", agregó.

El centenario, que ha dado lugar a la emisión de sellos conmemorativos en el Reino Unido y en Canadá, donde están enterradas muchas de la víctimas, también será conmemorado en la ciudad irlandesa de Cobh, el último puerto de escala antes del aciago acontecimiento.



Fuente: AFP

Titanic, misterio sin resolver

Distrito Federal— El 10 de abril de 1912, el Titanic abandonó el puerto de Southampton, Inglaterra, con rumbo a Nueva York. Cinco días después se hundió en las aguas del Atlántico, que se convirtieron en el cementerio de más de mil 500 personas y del barco al que la prensa consideraba “prácticamente insumergible”. La noticia conmovió al mundo, que comenzó a rodear el misterio sobre el hundimiento con rumores y teorías, con villanos y héroes.
Era el principio de una leyenda. Han pasado 100 años, pero el Titanic sigue siendo una de las tragedias más famosas de la historia.
“La novela perfecta”, describió el cineasta James Cameron el hundimiento del Titanic, que llevó a la pantalla grande en 1997.
El primer viaje del Titanic era el último del capitán Edward John Smith quien, a sus 62 años, parecía estar listo para retirarse. Tanto él como el dueño del barco, J. Bruce Ismay, querían que fuera un viaje perfecto. A bordo del buque viajaban unas 2 mil 228 personas, según los recuentos más aceptados, entre tripulantes y pasajeros.
Todo marchó bien hasta la noche de 14 de abril. Los oficiales en el Titanic habían recibido advertencias sobre la existencia de icebergs en la zona. Smith, quien ese día fue homenajeado con una cena en su honor por los pasajeros de primera clase, dejó instrucciones al primer oficial, William McMaster Murdoch, de estar atento. Y se fue a dormir.




El Titanic estaba a la altura de la isla de Terranova, en el Atlántico.
A las 11:40, Frederick Fleet, primer vigía, lanzó un grito: ¡Iceberg al frente! Era el principio de la pesadilla.
Lo que ocurrió a partir de ese momento se sabe por los testimonios de los poco más de 700 sobrevivientes, Fleet e Ismay incluidos, durante las pesquisas sobre el accidente, pero también por las investigaciones que han hecho expertos desde entonces. El hallazgo de los restos del Titanic, en 1985, sirvió para comprobar algunas teorías, tanto como para renovar el interés por el Titanic.
Al escuchar el grito de Fleet, Murdoch habría dado la orden de parar el barco. Pero el iceberg estaba demasiado cerca y, con tan sólo unos minutos para reaccionar, el primer oficial ordenó virar a estribor (derecha). El iceberg chocó contra el Titanic y le abrió una brecha en la línea de flotación en el estribor de seis secciones. El barco comenzó a llenarse de agua de inmediato. La orden de cerrar todas las puertas de contención de agua no sirvió de nada.
Mientras Smith organizaba la evacuación, en medio de un escenario caótico, armando incluso a la tripulación para evitar un motín y basándose en la regla de “mujeres y niños primero”, el Titanic se iba a pique. Lo impensable ocurrió. El barco se partió en dos y se hundió por completo dos horas y 40 minutos después, la madrugada del 15 de abril. Con él zozobró casi 70% de la gente que iba a bordo, incluyendo al capitán, al primer oficial y más de 200 tripulantes. La mayoría, se cree, murió de hipotermia, en un lugar donde las temperaturas eran inferiores a los -2 grados centígrados.
Los sobrevivientes fueron rescatados cuatro horas después, el tiempo que se tardó el barco Carpathian en llegar a la zona de desastre, tras responder a la llamada de auxilio.
Incógnitas
Días después, al llegar a Nueva York, los sobrevivientes fueron interrogados por una comisión creada para averiguar por qué ocurrió aquella tragedia. ¿Pudo evitarse el choque? ¿Cómo era posible que los vigías no detectaran antes un iceberg gigante? ¿Por qué los botes salvavidas no iban a toda su capacidad?
El choque era inevitable, dada la velocidad a la que iba el barco y la corta distancia que lo separaba del iceberg. Pero los expertos coinciden en señalar que si el Titanic hubiera chocado de frente, el daño quizá habría sido menor, o por lo menos el buque hubiera tardado más en hundirse.
No faltaron quienes acusaron a los dueños y constructores del barco de haber usado materiales de baja calidad, en un intento por explicarse cómo un gigante de 269 metros de largo y 28.19 de ancho, con un peso de más de 46 mil toneladas, pudo hundirse de ese modo, y tan rápido.
Esta versión fue de inmediato desmentida por White Star Line (la naviera a la que pertenecía el barco) y, según investigaciones posteriores, se comprobó que los materiales utilizados en la construcción fueron de la mejor calidad. Al capitán Smith se le acusó de haber ordenado que el barco fuera a toda velocidad, en un intento por llegar antes de lo programado a Nueva York y cerrar con broche de oro su carrera. Las investigaciones revelaron que el Titanic viajaba rápido, pero nunca saliéndose de las normas.
La pregunta que más tiempo ha ocupado a curiosos y expertos es la de cómo nadie avistó a tiempo el iceberg. Una respuesta la dio este año el historiador Tim Maltin en su libro A very deceiving night (Una noche engañosa). Tras seis años de investigaciones, Maltin, mejor conocido por el libro Las 101 cosas que usted creía saber del Titanic… ¡pero no!, llegó a la conclusión de que las condiciones climáticas aquella noche causaron un fenómeno parecido al de un espejismo, por el que el mar parecería estar a la altura del horizonte. Con un cielo oscuro, era imposible que los vigías —que no llevaban binoculares— vieran nada, excepto que estuviera frente a sus narices. En otras palabras, el iceberg se volvió “invisible” a sus ojos.
La rapidez con que se hundió el Titanic estaría directamente relacionada con el daño que le causó el iceberg por la forma en que se estrelló con el barco, pero también con el rompimiento de éste, algo que estuvo en duda hasta que Robert Ballard, oceanógrafo, encontró el cementerio del Titanic, el 1 de septiembre de 1985.
Después se sabría que la Marina estadounidense financió la búsqueda a cambio de que Ballard hallara dos sumergibles nucleares, el USS Scorpion y el USS Thresher, hundidos, el primero en 1962 y el segundo seis años después. El Scorpion llevaba armamento nuclear, que quedó enterrado junto con el sumergible, y Estados Unidos quería asegurarse de que nadie —léase los soviéticos— se lo hubiera llevado.
Muchos se preguntaron por qué los botes salvavidas no iban llenos, y por qué no había suficientes para que todos se salvaran. Lo cierto es que bajo las normas de la época, el Titanic llevaba incluso más botes salvavidas (20, con capacidad para mil 178 personas) de los que la ley le obligaba. Durante su testimonio, Charles H. Lightoller, segundo oficial del Titanic, señaló que existía el miedo de que los botes se desplomaran al ser bajados al mar si se llenaban al máximo.
Una vez concluidas las investigaciones, se decidió establecer una Patrulla Internacional del Hielo (IIP, en inglés), para monitorear la presencia de icebergs y elaborar nuevas reglas de seguridad marítimas, vigentes hasta hoy, bajo la Convención Internacional para la Seguridad de la Vida en el Mar.
Héroes y villanos
Esta “novela perfecta” no estaría completa sin su dosis de héroes y villanos.
Entre los primeros, uno de los más reconocidos es el diseñador del Titanic, Thomas Andrews, de quien se dice que al darse cuenta de que el buque naufragaría se dedicó a ayudar lo más que pudo y se hundió junto con su más grande orgullo.
Están también los músicos del Titanic, que no dejaron de tocar hasta que el agua se los tragó. Nearer my God to Thee (Cerca de Ti, Señor, escrita en el siglo XIX por Sarah Flower Adams) es la melodía que los sobrevivientes recordaron haberles escuchado.
La mayoría de los demás héroes son hoy rostros sin nombre, que cedieron su lugar para que otros se salvaran.
Más conocidos son los “villanos”. El primero es Ismay, a quien la prensa de entonces tachó de “cobarde” por haber abordado un bote pese a que aún había mujeres y niños a bordo del barco.
La mala reputación lo persiguió el resto de su vida a pesar de que, según algunos testimonios, Ismay esperó a que ya no hubiera más mujeres ni niños en el lado del barco donde él estaba, antes de abordar.
Peor fama se ganó Robert Hichens, el cabo británico que estaba a cargo del timón y quien dio el viraje que hizo chocar al Titanic (incluso se le acusó de haber interpretado al revés la orden de Murdoch, cosa que ha sido descartada). Luego, quedó a cargo del bote salvavidas número seis, y de acuerdo con la gente que viajaba con él —incluyendo a la famosa millonaria Margaret Molly Brown—, se negó a recoger supervivientes que habían caído al mar. Años después, intentó asesinar a un acreedor, por lo que pasó tiempo en prisión. Murió en 1940, de un infarto, a bordo del barco English Trader.
El SS Californian es el barco que pasó a la historia por haber desoído los llamados de auxilio del Titanic, estando más cerca de éste que el Carpathian. La tripulación dijo no haber recibido indicios claros de que el Titanic estuviera en peligro.
El Titanic se llevó al fondo del mar muchos secretos. Seguramente algunos serán desvelados por investigadores y por nuevas tecnologías. Pero otros se quedarán enterrados allí, en ese cementerio de arena, agua salada y algas. La leyenda del Titanic, el insumergible que no lo fue, seguirá viva.

Descender al Titanic, experiencia mágica que guarda encanto

Es la oscuridad absoluta. Utilizamos proyectores, pero es un poco como las luces de un auto, no llegan muy lejos. El agua es extremadamente fría, entre cero y un grado, y hay corriente más o menos fuerte, explica Paul-Henry Nargeolet.





El francés Paul-Henry Nargeolet formó parte en 1987 de la primera expedición para recuperar objetos del Titanic y desde entonces ha descendido al sitio del naufragio unas treinta veces, sin perder nunca la motivación por esta mágica experiencia.
Este ex miembro del Instituto francés de Investigación Marina y hoy en día responsable de exploración submarina de la compañía RMS Titanic, conoce todos los detalles del lugar donde se encuentran los restos del barco que naufragó en la noche del 14 al 15 de abril de 1912 cerca de Terranova (Canadá) provocando la muerte de 1.500 de sus 2.200 pasajeros.
En una entrevista con la AFP, Nargeolet cuenta con pasión su visión del estrave -el remate de la quilla del navío- "con las cadenas del ancla, los cabrestantes aún brillantes, limpios como si alguien los hubiese lustrado esa misma mañana".
El exmilitar también habla con emoción de los miles de objetos que yacen para siempre en el fondo del océano y de la degradación progresiva de los restos del barco que ha visitado de manera regular desde hace 25 años, la última vez en 2010.
¿Qué se ve en el lugar a 3.800 metros de profundidad donde descansa el barco desde aquella noche trágica en la que impactó de manera fatal contra un iceberg? Es la pregunta que se hace todo el mundo.
"Es la oscuridad absoluta. Utilizamos proyectores, pero es un poco como las luces de un auto, no llegan muy lejos. El agua es extremadamente fría, entre cero y un grado, y hay corriente más o menos fuerte", explica Nargeolet.
La visibilidad varía y "algunos días pareciera que nieva sobre el barco", a raíz de "partículas que descienden en general de la Corriente del Golfo", agrega.
Su recuerdo más fuerte sigue siendo el día de 1987 en el que descubrió por primera vez los restos del mítico transtatlántico de lujo que no llegó a completar su viaje inaugural entre entre Southampton (Gran Bretaña) y Nueva York.
"Éramos tres en el submarino. Durante diez minutos no hubo una palabra. Habitualmente se habla mucho en un submarino, pero la emoción era muy fuerte. Era magnífico", dice.
"Tuvimos la suerte de llegar a la parte delantera, recorrimos el casco. Estábamos seguros de que era el Titanic", continúa.
Al hundirse, el Titanic se partió en dos. Una de ellas literalmente explotó y todo lo que se encontraba allí quedó expuesto.
"Se ve vajilla, piezas mecánicas, las calderas, mucho carbón. Encontramos de todos objetos muy bellos como jarrones, pero también partes del barco completamente retorcidas, plegadas, lo que muestra el impacto que sufrió el casco", detalla.
A lo largo de las expediciones, la más larga de una duración de ocho a nueve semanas, se rescataron unos 5.500 objetos, entre ellos vestimentas, documentos, efectos personales y partes del barco que ahora son expuestos en todo el mundo.
Los momentos de emoción no faltan, como cuando pudo leer una partitura perteneciente a un músico francés que se había conservado en muy buen estado en una valija de cuero.
"También recuperamos cartas escritas a mano, que aún hoy en día se pueden leer", señala.
A la hora de elegir, Nargeolet destaca como sus favoritos una pequeña regadera, un querubín y el impresionante trozo de 20 toneladas del casco recuperado con enormes dificultades.
La degradación del barco continúa de manera inexorable, con efectos "cada vez más visibles", avanzando en la proa, que estaba en mejor estado, hasta "el nivel de la gran escalera" explica. "Los puentes se desploman los unos sobre los otros", grafica.
Pero Paul-Henry Nargeolet sigue fascinado por un tema en el que trabaja desde hace 25 años.
"Me gustan mucho los restos de barcos, sean cuales sean. Me gusta encontrarlos, tirar del hilo y remontar toda una historia", confiesa.
Nargeolet trabaja actualmente con varios investigadores para establecer una cartografía completa en tres dimensiones de los restos del barco, un proyecto de varios años que ya está concluido en un 85%.

Volver al Titanic

Durante años después del hundimiento del Titanic, un chiste sirvió para aplacar el orgullo herido de la zona portuaria de Belfast donde se construyó el buque. «Todo iba bien cuando el barco salió de aquí, pero es lo que pasa cuando lo dejas en manos de un capitán inglés, un maquinista escocés y un iceberg canadiense». Técnicamente, las aguas donde se hundió el trasatlántico fueron británicas hasta 1940. Pero el humor norirlandés no sirve tampoco, desgraciadamente, para explicar los motivos reales de la tragedia. «Es prácticamente imposible que se hunda el Titanic», proclamaron al mundo los responsables de Harland y Wolf, los astilleros donde se construyeron el célebre buque y sus dos «hermanas», el Olympic y el Britannic.





Aquel desafortunado adverbio dejaba abierta la posibilidad al desastre, que no desaprovechó su oportunidad cuando el Titanic chocó a las 11.40 de la noche del domingo 14 de abril de 1912 con un iceberg, en su ruta entre el puerto inglés de Southampton y Nueva York. En apenas tres horas, sus 46.000 toneladas y dos tercios de las 2.224 personas que viajaban a bordo ?pasajeros más tripulación? se hundieron para siempre en el Atlántico. ¿Qué es lo que ocurrió? Desde el primer momento, las investigaciones sobre el desastre pusieron el acento en la excesiva velocidad de la nave y en las escasez de botes salvavidas. Pero, en contra de lo que se cree, el Titanic llevaba más embarcaciones salvavidas de las que obligaba la ley en aquella época.
Para un buque de su tamaño, la legislación marítima exigía 16. Hacer hueco para cada uno de los pasajeros requería incluir 64 botes. Pero la idea de que el pasaje se encontrara todo el primer puente lleno de estos recordatorios de la posibilidad de una tragedia urgió a Bruce Ismay, director de la naviera White Star Line, a rechazarlo de un plumazo. Con los planos del barco sobre la mesa en los hangares que pueden visitarse estos días en el complejo «Titanic» de los muelles de Belfast, el número de salvavidas quedó en 20. Solo 1.200 personas podrían subirse a ellos.
Nada esto explica, en realidad, las razones del hundimiento de una joya de la ingeniería de la época que incorporaba todos los adelantos técnicos, como puertas eléctricas para sellar compartimentos desde el puente de mando o un equipamiento de radio inalámbrico Marconi de ultimísima generación. Además, la tripulación era el «dream team» de la industria, con el capitán inglés Edward J. Smith al mando. ¿Qué es lo que provocó el rápido hundimiento de Titanic, entonces?
Richard Corfield, un conocido divulgador científico británico, detallaba ayer en un artículo en la revista del Institute of Physics la «cascada de acontecimientos» que explicaría, en realidad, la dimensión ?y rapidez? de la tragedia. El diseñador del buque, Thomas Andrews, comprendió enseguida que su criatura se iba a pique. El barco estaba diseñado para aguantar la inundación de cuatro de las 16 cámaras en que se dividía. Al correr a hacer un primer balance de daños, Andrews comprobó que se habían inundado seis cámaras con el impacto. Solo era cuestión de tiempo. «Que se hunda es una certeza matemática», se dice que dijo. El cuerpo de Andrews, un norirlandés que entró como aprendiz con 15 años en el astillero, nunca fue encontrado.
El material audiovisual recabado por el director de cine, James Cameron, en su reciente viaje a las profundidades en submarino ha permitido verificar la tesis avanzada por dos metalúrgicos estadounidenses, Tim Foecke y Jennifer Hooper McCarty, a mediados de los 2000. Según su investigación, los remaches que ensamblaban el casco en la proa y popa del buque no eran de la mejor calidad posible, y se reventaron con el impacto. «Si miramos en el minuto 100 , se ve cómo saltaron como corchos de champán al interior del buque», afirma Corfield. Además, este asegura que la estructura de los tres motores con que contaba el Titanic agravó la tragedia. Solo los dos laterales eran reversibles, y ahora se cree que si el primer oficial, William Murdoch ?al mando en el puente en el momento en que fue avistado el iceberg?, no hubiera dado la orden de dar marcha atrás, el barco podría haber sorteado el bloque de hielo.
Corfield se hace eco de un tercer ingrediente de la maquinaria infernal de acontecimientos que provocó una tragedia que, cien años después, todavía nos fascina. Las investigaciones en el campo de la oceanografía han permitido comprobar que unas temperaturas más altas de lo habitual en esas latitudes en los meses anteriores al hundimiento habían generado una auténtica barrera de hielo en la confluencia de las corrientes del Labrador y del Golfo. Un fenómeno bien conocido ahora hacia el que avanzaba a toda máquina el orgulloso Titanic en su ruta hacia el nuevo mundo.

Titanic cautiva la imaginación del mundo cien años después

Cien años después de que el entonces mayor y más lujoso transatlántico jamás construido naufragara en su viaje inaugural de Southampton (sur de Inglaterra) a Nueva York, la leyenda del Titanic continúa cautivando la imaginación del mundo.





La historia del barco proclamado "insumergible", que se hundió en la madrugada del 15 de abril de 1912 después de chocar con un iceberg, es un cóctel fascinante que mezcla suntuosidad, proeza industrial, desastre, heroísmo y una buena dosis de horror.
En sólo dos horas y 40 minutos, el moderno buque de la naviera White Star Line salido escasos días antes de los astilleros de Belfast desapareció bajo las heladas aguas del Atlántico Norte, cerca de las costas de Terranova. Más de 1.500 de las 2.200 personas que llevaba a bordo murieron.
"El naufragio del Titanic tuvo probablemente el mismo impacto en su época que los atentados del 11 de septiembre (de 2001) en la nuestra", estimó Philip Littlejohn, nieto de un camarero que sobrevivió al desastre.
"Otros barcos se han hundido con muchas más pérdidas de vidas humanas, pero la gente sigue fascinada con el 'Titanic' porque era como un microcosmos de la sociedad de la época", explicó.
"También fue el fin de una era. La Primera Guerra Mundial lo cambió todo dos años más tarde", apuntó.
Littlejohn dará una conferencia sobre el naufragio durante un crucero conmemorativo que zarpa este domingo para cubrir la misma ruta que el "Titanic".
El centenario del hundimiento está igualmente marcado por el estreno en todo el mundo de la nueva versión en 3D de la supertaquillera película de James Cameron "Titanic" (1997) y de una miniserie británica que ha sido vendida en más de 80 países, así como por la publicación de numerosos libros.
Para Julian Fellowes, autor de los cuatro episodios de la serie para la cadena de televisión ITV, el naufragio del "Titanic" tiene todos los ingredientes necesarios para una buena historia.
"Ocurrió, fue real. Había hombres y mujeres corriendo por las cubiertas del barco, aterrorizados como nuestros extras, y muchos de ellos iban a morir. No puede no conmover", explicó.
Cuatro compositores han escrito obras musicales con ocasión del centenario, entre ellos el ex Bee Gee Robin Gibb. Su "Requiem del Titanic" será interpretado por primera vez por la Royal Philharmonic Orchestra en Londres el 10 de abril.
"El barco fue construido en un momento en que todo el mundo estaba convencido de que se habían dominado los elementos (...), pero todo el mundo sabe como teminó", señaló recientemente al diario The Times.
Varias ciudades británicas tratan de capitalizar su relación con el "Titanic", como Southampton, que en su nuevo SeaCity Museum rescata la historia olvidada de sus 549 residentes que murieron en el naufragio, en su gran mayoría empleados.
Y Belfast, donde la mayor atracción del mundo sobre el "Titanic" acaba de abrir sus puertas en el mismo terreno que antaño albergaba sus astilleros de origen, Harland and Wolff.
"Titanic Belfast", un resplandeciente edificio de seis pisos formado por cuatro proas a escala real, recrea la historia del buque desde su concepción durante el 'boom' industrial de la capital norirlandesa hasta su trágico naufragio, y también sus repercusiones.
Para Stephen Cameron, cofundador de la sociedad histórica Belfast Titanic Society, el renovado interés por el "Titanic" se remonta a 1985, cuando se descubrieron los restos que ahora, al cumplirse 100 años del desastre, pasan a estar bajo la protección de la UNESCO como patrimonio cultural subacuático.
"Antes había muy poco interés", subraya el autor de "Titanic: Belfast's Own", y organizador de visitas en la capital norirlandesa. "Al principio, había días que teníamos dos personas en el autobús. El año pasado, tuvimos 1.200 en dos semanas", agregó.
El centenario, que ha dado lugar a la emisión de sellos conmemorativos en el Reino Unido y en Canadá, donde están enterradas muchas de la víctimas, también será conmemorado en la ciudad irlandesa de Cobh, el último puerto de escala antes del aciago acontecimiento.

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